La salud empieza en tus dientes

La visita al dentista es algo que, aunque nos dé cierto reparo, ha de estar en nuestra agenda anual sí o sí, ya que un problema dental no tratado puede ocasionarte otros problemas derivados. Hoy en día en la práctica totalidad de las casas hay al menos un cepillo de dientes por persona, sin embargo y aunque ahora nos parezca algo muy obvio, en verdad la generalización del uso del cepillo de dientes no tiene tantos años como el invento.

Diversas investigaciones indican que aunque previamente se utilizaban herramientas que hacían las veces de cepillo dental como por ejemplo palos masticables, ramas etc. ; el cepillo, prácticamente, como lo conocemos hoy en día surgió en el siglo XV, concretamente en China en 1498. En Europa tardaría más tiempo en llegar, de hecho no se llegaron a usar hasta el siglo XVII. Sin embargo, hay que destacar que el cepillo de dientes era un producto reservado para reyes y clases altas ya que su coste era demasiado elevado en aquel entonces.

El cepillo con cerdas artificiales como hoy lo conocemos no llegaría hasta bien entrado el siglo XX. Concretamente en 1938 cuando con el desarrollo del nailon se aplicó esta tecnología a los cepillos de dientes descartando así las cerdas de origen animal, ya que estas debido a su dureza generaban heridas en las encías con el cepillado y la población era más propensa a sufrir infecciones bacterianas.  Con la aparición del cepillo de dientes de cerdas artificiales se suplieron estos problemas y salieron a la luz sus múltiples ventajas: se redujo la aparición de bacterias por humedad y con ello el riesgo de infección pero al mismo tiempo el nuevo material hacía que el cepillo fuese duro y flexible a la vez con lo que su uso era más agradable y efectivo.

El cepillado diario es importante para evitar problemas como la periodontitis, o incluso que a la larga se tengan que realizar técnicas como implantes dentales para reemplazar la pérdida de piezas dentales. Así que no esperes a que sea demasiado tarde y cuida tus dientes desde el minuto uno, para lucir así una boca sana con una sonrisa perfecta y también para evitar tener un mal aliento. Utiliza el cepillo de dientes para lavar tus dientes siempre después de cada comida. No importa que estés en casa o fuera, ya que puedes llevar en tu bolso o en un bolsillo un cepillo de dientes en formato de viaje para que tus dientes estén cuidados y perfectos allá donde estés.

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